HIMNO DE LOS GARIBALDINOS – M. Villar

La historia de este himno festero tiene un origen donde intervienen muchos personajes sajeños, donde la música consiguió unir a varias de estas personas y donde esta pieza supuso un principio, la creación de un folclore sajeño.

1964, Xeraco. Un sajeño, poeta festero como lo denominaran entonces, Juan Nepomuceno Chico Amat, “El Mari”, se encontraba en esa población, trabajando.

En Sax, dos sajeños, garibaldinos, festeros, políticos y empresarios, los hermanos Luis y Joaquín Barceló, necesitaban un himno, una pieza que identificara a la comparsa a la que pertenecían entonces, los Garibaldinos. Hablaron con “El Mari”, y este les dijo que conocía al hombre idóneo, que había sido director de varias bandas y que era, además, compositor.

La pieza se la encargaron a Miguel Villar. Una pieza, que necesitaría de una letra, que le pondría el propio Mari y una música que se ajustaba perfectamente al sentimiento festero sajeño.

La pieza se debía presentar al año siguiente, en el día grande de la Fiestas en Honor a San Blas, el día 3 de febrero, y ese día fue el primer día en el que Villar visitó Sax. Así pues, el día 3 de febrero del año 1965 Miguel Villar le hacía entrega de la obra a Joaquín Barceló, siendo testigo Francisco Estevan Torreblanca, al igual que “El Mari” haría entrega de la letra que acompañaba a las notas musicales de Villar. Villar quedó totalmente impresionado por las fiestas y por los sentimientos que se transmitían con ellas, expresándolo años después así:

“(…) Con ocasión de haber compuesto el Himno de la comparsa de Garibaldinos vine por primera vez a Sax, y quedé altamente impresionado al ver estas bellísimas Fiestas en honor a San Blas, diferentes a otras vividas por mí. Aquí toma parte activa todo el pueblo y es fiesta para todos”. (Villar, 1967)

Después de esa presentación, el destino quiso que el Maestro Villar terminara siendo el director de la Sociedad Unión Musical y Artística de Sax a partir del año 1966, al jubilarse Regino Navajas. Lo buscaron los mismos que le habían encargado la pieza, acudiendo a Gandía para convencerlo.

Villar aceptó y se instaló en Sax con su familia, empezando así una relación con las fiestas impresionante, pues Sax, su castillo, su gente y sus fiestas se convirtieron en su musa principal, llegando a componer grandes piezas que configurarían un folclore sajeño. No solamente compuso pasodobles, sino verdaderos himnos dentro y fuera de Sax. A esto se sumaron dos obras, una Misa Festera en FaM, a primera en españa, según la SGAE, y un poema sinfónico, basado en un poema de su amigo “el Mari”, Artal de Alagón.

Un verdadero folclore que comenzó en ese primer himno y que se convirtió en la música que dio vida a las fiestas de Moros y Cristianos en Honor a San Blas.

AUTOR DEL ARTICULO: Alberto Ochoa Garcia

1 comentario

    • jocalo on 22 mayo, 2015 at 8:50 pm
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    vaya tarde de música que me pasado,gracias desde ayora(valencia)

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